subiendo hacia tu destrucción sublime y trágica dejaste huellas vaciadas de su peso original. Llegaste a la cumbre, donde la nación se ve a lo lejos, expandiendo, expandiendo en círculos concéntricos que se delindan y se trasponen, se acarician y expulsan largas gotas de historias pegajosas.
¿y dónde irás ahora?
¿o te torcirás absolutamente hasta enterrate en aquellas rocas de cal?
¿o te quedas? ¿Quieres?
Aquí te alimentas de las esencias, vapores ya combustidos, que ahogan allá lejos pero que se tornan dulce opio al tragar mezclado con este aire puro, purpurino, casto.
Y desde aquí verás tu despedazamiento, autofragmentación atómica, tu parcelamiento retórico/sensual.
y correrás derritido, hecho polvo y espacio por las fisuras y fronteras que se imaganaron con tu sangre y con tus memorias.
¿ahora quieres escapar?
¿hacia dónde?
¿dentro de cuáles límites te encasillarás tan mansemente
como toro vencido, sangriento y maricón,
o como bella Monroe decadente?
Antes tienes que mirarlos
profanar tu patria
cuando vienen fluyendo como hormigas hambrientos y sin religión.
y repetirán su dogmática profanación hasta comerte vivo,
primero los vellos suaves de tu esperanza perdida,
luego las uñas con las que una vez me rascaste,
por las venas y hasta tu corazón intermitentemente palpitando
cada vez más debil;
lejos de parar,
pero tan harto de soportar tanto veneno.
¿has visto cómo construyeron circundantes redes con efímero labor?
Vienen por ti.
Vienen y ya vinieron y vendrán
y ¿estás bien?
Pero tú ya sabías.
No lo habrás podido ignorar,
vienen y viniste
y ya no estás...
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